No pasa ni un segundo desde que le damos al botón de play hasta que la música llega a nuestros oídos. Parece que llega de forma fácil, pero el proceso por el que pasa el archivo mp3 hasta llegar al oído no es nada sencillo. BQ, empresa española dedicada a la tecnología y electrónica, nos explica cómo lo hacen y qué utilizan para ello.

El audio atraviesa varios procesos dentro del dispositivo. En primer lugar, el archivo original pasa de la memoria al procesador (1), donde se adapta el formato para su reproducción. Después pasa por el DSP (Digital Signal Processor) (2), que efectúa modificaciones sobre la señal para procesarla. Esta señal se convierte en analógica en el DAC (Digital to Analog Converter) (3) y finalmente pasa al Sound Box (4).

Dibujo a color del proceso de sonido de un móvil fabricado por la empresa tecnológica española, BQ

Fuente: BQ

Los archivos de audio se almacenan en distintos formatos -mp3 o wav- son los más comunes-, que deben ser traducidos a un formato universal a través del decodificador. Así, se obtienen secuencias de bits sin formato. En esta fase se comprueba que el número de bits y la frecuencia de muestreo de las pistas sean compatibles con el dispositivo. Cuanto mayores sean estos valores, mayor será la fidelidad del audio digital.

Una vez alcanzado el formato adecuado de la señal digital, todavía se deben realizar distintos ajustes mediante software para procesar y mejorar el sonido en el DSP. Por ejemplo, se ecualiza la señal, aumentando o atenuando los graves, agudos y medios en función del contenido que se quiera reproducir.

En BQ se utiliza la tecnología de sonido Dolby, que, además de tratar el sonido para mejorar su calidad, permite al usuario visualizar el ajuste de los parámetros en tiempo real y adaptarlo a sus preferencias a través de la aplicación Dolby integrada en los dispositivos móviles.

Antes de poder reproducirla, la señal digital tiene que convertirse en analógica. Esto se lleva a cabo en el DAC (Digital to Analog Converter), un componente del Códec de audio que transforma la secuencia de bits en una señal eléctrica analógica.

Sin embargo, la señal resultante es muy débil: no tendría la suficiente potencia para hacer vibrar la membrana del altavoz y crear una onda audible en el exterior. Por eso, antes pasa por un amplificador que potencia la señal.

La caja de resonancia y altavoz (Sound Box) conforman el último eslabón de la cadena del audio. El Sound Box es un espacio cerrado y aislado, cuya presión interior modifica la manera en que se propagan la ondas. Su forma y tamaño afectan al sonido que escuchamos, pero también lo hace la calidad del altavoz a través del que se reproduce.

Dado que los dispositivos tienden a ser cada vez más ligeros, optimizar el diseño y selección de estos componentes es crucial para determinar la calidad final del audio en su conjunto.

Pues bien, todo el proceso que va detrás de pulsar el play es perfectamente comparable con algo tan complejo y que apenas apreciamos como es el funcionamiento de nuestro cuerpo humano.

Seguro que jamás habríamos imaginado que un gesto tan sencillo como pulsar un botón llevara tanta complejidad.

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