En nuestra vida cotidiana estamos constantemente sometidos a todo tipo de sonidos, lo que produce en nosotros reacciones emocionales. Las emociones juegan un papel central en muchos mecanismos perceptivos. En diversos estudios se ha tratado de vincular las características físicas del sonido a ciertas respuestas emocionales, incluyendo los que más molestos nos resultan.

Existen bastantes estudios que han intentado conectar propiedades físicas del sonido con respuestas emocionales básicas. Sin embargo, los parámetros físicos del sonido sólo explican un pequeño porcentaje de las respuestas emocionales del oyente. Por ejemplo, Bradley y Lang, 2000 hablan de un 14%, en cambio, Landstrom et al., 1995 del 20%.

En un estudio en que la identificación de eventos sonoros se eliminó mediante un algoritmo de “neutralización” que mantenía los parámetros físicos, se vio que sólo el 20-25% de la varianza de las respuestas emocionales se debía a los parámetros físicos (Asutay et al., 2010).  En la mayoría de los casos las respuestas emocionales dependen de la interpretación y significado que el oyente atribuye a un evento sonoro (Jäncke et al., 1996; Tajadura-Jiménez & Västfjäll, 2008).

Por ejemplo, en el estudio de Jäcken, se analiza que el sonido que nos es más agradable es el canto de un pájaro, en cambio, el que más desagradable nos resulta es el llanto de un bebé. En cuanto a la clasificación de intensidad de estos sonidos, el canto del pájaro fue calificado como relajante, mientras que el llanto del bebé fue calificado como incómodo y excitante.

Bebé recién nacido llorando desconsoladamente

En el análisis de los sujetos, el llanto del bebé creó reacciones de EMG sobre los músculos faciales en la región de la boca, posiblemente indicando que los individuos demostraron expresiones de aversión durante esta estimulación particular (Jäncke et al., 1996). Las siglas EMG se refieren a un electromiograma que consiste en recoger la actividad eléctrica de los músculos.

En base a esto, las variables (o determinantes) de las respuestas emocionales y atencionales al sonido, se podrían clasificar en las siguientes categorías: variables físicas del sonido, identificación del sonido, variables espaciales y contextuales, variables multisensoriales y variables del oyente (Jäncke et al., 1996).

BIBLIOGRAFÍA

  • Ana Tajadura-Jimenez and Daniel Västfjäll. (2008). Auditory-Induced Emotion: A Neglected Channel for Communication in Human-Computer Interaction.
  • Erkin Asutay, Daniel Västfjäll, Ana Tajadura-Jimenez, Ander Genell, Penny Bergman and Mendel Kleiner. (2010). Emoacoustics: a study of the physical an psychological dimensions of emotional sound design.
  • Lutz Jäncke, Joachim Vogt, Frauke Musial, Kai Lutz, Karl Theodor Kalveram. (1996). Facial EMG responses to auditory stimuli. International Journal of Psychophysiology, 22, 85-96.
  • Margaret M. Bradley and Peter J. Lang. (2000). Affective reactions to acoustic stimuli. International Journal of Psychophysiology, 37, 204-215.

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